Salmo 16: 8 Mantengo mis ojos siempre en el SEÑOR. Con él a mi diestra, no seré conmovido.

Siempre hay algo en la vida que parece no mejorar. Hacemos todo lo posible para mejorarlo, pero seguimos sin cambios. Estos tiempos difíciles pueden hacer o deshacer a una persona.

En estas situaciones, podemos estirarnos y moldearnos, o quemarnos y perder toda esperanza a medida que nos quebramos y cansamos. Cuando las situaciones parecen estar fuera de control, podemos elegir cómo nos afectan porque la forma en que respondemos permanece completamente bajo nuestro control.

La mayoría de las personas viven en su dolor, sin sanación, o la vida sin “arreglarlo” con sus propias fuerzas; ambas son recetas para la destrucción. ¡Alabado sea Dios porque tenemos la opción de responder a estas situaciones manteniendo nuestros ojos en Jesús, confiando en que Él tiene el control!